Vivimos momentos en los que quizás
no damos importancia
a la mayoría de nuestros actos
pero aun así
queremos que nos valoren y traten
como es debido.
Chocas con personalidades curiosas
con las que jamás
compartiría un minuto mas de mi vida.
Y otras con las que me faltan años para seguir disfrutando
de su presencia.
Llorar de felicidad no tiene sentido
si por dolor, no somos capaces de reír.
No hay comentarios:
Publicar un comentario