Nunca solemos fijarnos en esas cosas,
pero es fácil diferenciar a quien no descansa por trabajar
y a quien no ha movido un músculo en su vida.
Las manos.
Son el espejo del trabajo.
Marcas inconfundibles, curtidas en experiencias
ir por la calle, sentarte y observar.
Como pasan miles de delicados
con las manos como bebes
y chiquillos con las manos de abuelos
arrugados por el tiempo.
Trabajados por la vida.
Donde las líneas de la sociedad se desmarcan y muestran
sin vergüenza, es ahí donde se muestra
la realidad del esfuerzo.
Mirar como nonatos malgastan y no saben como coger una escoba,
y mirarnos y ver como la escoba nos golpea.
Escalones, y categorías.
Claras diferencias sociales
que definen nuestro carácter diferente
y sutil, con el que muestro el cariño
que le tengo a la clase alta
que no arrugaron nunca sus manos
dentro del agua.
O donde manos viejas
se bañan en cremas de oro
para parecer mas jóvenes.
Mentir-le al tiempo es tan feo
como mentirte a ti mismo.
Muestra las manos vacías
sin miedo a mostrar las marcas
del tiempo y el trabajo.
Donde podemos leer nuestro
Pasado, Presente y futuro
escrito por nosotros
sin darnos cuenta.
Determinantes de nuestro carácter,
Hocus Pocus – J'Attends
Simios de dos patas.
Que simplemente, aprendieron a jugar con la gravedad.
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